Dólmen del Puerto de los Huertos

El dolmen del Puerto de los Huertos, se ubica en altura, sobre el espolón norte de una estribación montañosa, lugar desde el que se posee una alta visibilidad hacia el este, donde se prolonga el valle de la ribera del El Gallego. Presenta 3 elementos diferenciados: túmulo, galería y atrio. EL túmulo es de morfología oval, mide de 16,50 metros en el eje mayor, y cuenta con un sistema de construcción complejo formado por distintos elementos constructivos escalonados. dos anillos de refuerzo dispuestos perimetralmente en torno a la estructura megalítica, compuestos por lajas hincadas y rellenos internos de rocas volcánicas y lajas trabadas con conglomerado de arcilla y piedras, que recubren los anteriores niveles. La función de estos elementos constructivos es reforzar la galería, contener la masa tumular y culminar la morfología del túmulo.

La estructura megalítica interna se define como una galería rectilínea de espacio único, orientada 90º este, que cuenta con unas dimensiones de 7,50 metros en el eje longitudinal este-oeste, 0,60 metros de anchura en el acceso (enmarcado por dos ambas que definen la estrada), 1,40 metros en el tramo interno y 1,20 metros en la cabecera de morfología semicircular. En la zona central de la cabecera se presenta la base de una "estela" de morfología rectangular, anclada en el sustrato de pizarra, conservándose en altura 30 centímetros y máxima anchura de 15 centímetros. El suelo se define como un pavimento apisonado de arcilla echado sobre afloramiento. El atrio forma un espacio abierto y abocinado hacia el interior, compuesto por 3 sectores diferenciados: rampa de acceso con pavimento de pequeñas lajas de piedra y arcilla, altar escalonado de bolos de roca volcánica en el lateral norte, y vestíbulo con pavimento de piedras y arcilla apisonada, en donde se depositaron objetos tales como recipientes cerámicos (platos de borde engrosado, cuencos, vasos ollas y cazuelas), productos líticos tallados (punta de flecha, láminas-cuchillos, microlitos geométricos), hachas y azuelas pulimentadas, cuentas de collar de piedras verdes, ídolos cruciformes de pizarra y prismas de cristal de roca (cuarzo).

Su construcción se produjo en los primeros siglos del III milenio a.n.e., prolongándose su uso durante el milenio tal como muestran las dotaciones obtenidas en el suelo interno de la cámara (2.833-2.487 cal. a.n.e.) y en el pavimento del vestíbulo (2.548-2.346 cal. a.n.e.). En la transición del III y II milenios a.n.e., se produjo la destrucción del monumento megalítico, tal como apunta la datación obtenida de la zanja de condenación del área de la cabecera (2.137-1.979 cal. a.n.e.). Esta acción de destrucción deliberada explicaría el bajo estado de conservación del dolmen, estando ausente la gran mayoría de los ostostatos y la alta fragmentación de los que se preservan anclados en la zanja de cimentación, fracturados las mayoría a cota de suelo de la tumba. Este episodio de destrucción hay que ponerlo en relación con las transformaciones políticas que acontecen en la transición de la Edad del Cobre a la Edad del Bronce Antiguo, cuando en el área de Sierra Morena se consolidan comunidades con una nueva ideología funeraria que rompen con la tradición de los rituales funerarios del megalitismo, impidiendo nuevos tipos y formas de enterramientos: cistas con ajuares individualizados, destacando armas de cobre-bronce (hachas y puñales) y otros objetos de prestigio social (pulseras de plata y objetos de adorno de oro) pertenecientes a grupos con estructuras sociales fuertemente jerarquizadas y desigualitarias.

  

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